miércoles, 19 de junio de 2013

Canicones por el mundo y... Yo

¿Nunca os habéis preguntado qué es lo que hace la música en nosotros? ¿Cómo es que una canción puede decirlo todo sobre nosotros en un preciso momento? ¿Qué nos hace identificarnos con una canción concreto?
¿No habéis pensado nunca que una canción, ESA canción, era hecha por casualidad pero justamente hecha para vosotros?
La melodía que se os pone dentro la cabeza, el ritmo que concuerda con cada latido de tu corazón, que cerrando los ojos te evades de todo y solo estás tú; tú, tu realidad, tu mundo y tu canción.
No la típica canción que se te pega un par de días y luego pasa de moda, no, eso no. Me refiero a esa canción que está dentro tuyo y la cargas contigo porque es esa canción la que el destino la hizo para ti.
Yo tengo la mía. Sin letra, ni voz que acompañe la canción, solo un piano y el sentimiento que me transmite. El título de la canción es "My sad piano song" no sé si verdaderamente es el título, creo que no tiene porque quien la ha compuesto no es nadie famoso, pero la descubrí y... Me identifiqué.
La tranquilidad que me hace sentir, la paz interior que me transmite, la nostalgia que me rodea, el suspiro profundo que me saca cada vez que la oigo... Me hace ver que esa es mi canción. Me hace ser yo.

 

martes, 18 de junio de 2013

Me hacen gracia los guiris 8


CAPÍTULO 8


Entonces sus labios se separan de los míos dejándome todo un rastro de besos que pasan desde mi boca, por la mejilla, el cuello, hasta el hombro, donde allí hace que toda yo me excite y tiemble de deseo. 


Pero parece que el mundo va contra nuestra porque se oye un móvil sonando.

- ¡Oh! ¡God! (¡Dios!)- Protesta él a la vez que se levanta de encima mío y responde a la llamada.- ¿Qué quieres?- Dice tan solo responder. Se oye un pequeño murmullo a la otra línea, pero no soy capaz de entender nada.- Lo sé.- Vuelve a callarse por unos segundos tan solo escuchando.- ¡Ya lo sé te he dicho! ¡Lo siento, ¿vale?!- Arruga la frente y suspira fuertemente.- Vale, dame diez minutos para llegar.- Acaba diciendo y termina la llamada.

Yo en ese momento me incorporo y me quedo sentada en el sofá observándole esperando que diga algo, pero no lo hace así que le hablo yo:

- ¿Tienes que irte?- Pregunto un poco decepcionada. Él tan solo asiente.- Pero ¿Va todo bien?
- No, no va bien.
- Pero, Simon...- Intento hablar.
- Lo siento, me marcho, ¿vale?- Asiento con la cabeza preocupada por lo que ha pasado.

Le acompaño a la entrada esta vez mucho a regañadientes porque no quiero que se vaya. Él antes de salir me da un beso, tan solo un piquito y se va apresuradamente.

Cierro la puerta y, como antes, vuelvo a apoyarme en ella también confusa, pero esta vez sin saber lo qué pasa ni lo que quiero, me siento perdida y preocupada.

¿Quién habrá llamado a Simon? Y ¿Qué le ha dicho que le preocupara tanto que ha salido escopeteado de casa?

Todas estas preguntas las arrastro conmigo hasta la cama de mi habitación y allí, aumentando la lista de dudas que tengo, me duermo.

**********

Es sábado y hoy también trabajo así que cojo mi chaqueta y una bufanda de color azul, salgo de casa y emprendo mi camino hacia Reach Break.
Durante la mañana tampoco he hecho nada especial, solo recordar y recordar... Al levantarme me he encontrado con la manzana que dejé ayer encima de la mesa que al final no me comí y he decidido comérmela para desayunar intentando visualizar todo lo que pasó anoche, haciéndome sentir primero de todo llena de deseo y después volviéndome a preocupar por Simon y por la llamada que recibió.

En quince minutos llego al hotel y me voy a los vestuarios de los empleados. Allí me encuentro a Clara.

- ¡Hola Clara!- Digo un poco animada para intentar aniquilar cualquier rastro de preocupación que llevaba.
- ¡Laura!- Dice ella sonriente.- ¿Qué tal todo?- Pregunta mientras termina de abotonarse su camisa.
- Bien, supongo.- Le digo.
- ¿Cómo que supones?- Me mira arrugando la frente.- ¿Ha pasado algo que deba saber?- Me mira aún más fijamente.
- Eeehh...- Me bloqueo. ¿Ella sabe lo que pasó ayer? No, no, es imposible. Entonces, ¿Tanto se me nota en la cara?
-¡Laura! Tierra llamando al planeta Laura, ¿Sigues allí?- Dice ella sacándome de mis pensamientos y haciéndome sonreír.
- Sí, sí, sí. Sigo aquí, Clara.

Acabamos de cambiarnos y sin saberlo consigo evitar responder a la pregunta que tanto me ha descolocado.

**********

Clara y yo, hoy, llevamos un día bastante ocupado ya que hay muchas llegadas y partidas de varias personas y eso supone trabajo, trabajo y más trabajo para ella y yo. Pero al fin son las siete y a esta hora empieza a haber menos movimiento y nos podemos relajar un poco.

- Así que ¿me dirás que te pasa, Laura o tengo que sacartelo todo a la fuerza?
- Yo... Eh... Pensaba que lo habrías olvidado...- Le soy sincera.
- Bueno, soy un poco más grande que tú, pero aún no me falla la memoria.- Contesta ella en tono de broma.
- La verdad es que...
- Sí, a ver, dime la verdad, ¿Por qué no me besas?- Me corta una voz fácil de reconocer tanto por su tono como por lo que dice.

Desvío mi mirada y me encuentro con Simon apoyado en el mostrador de recepción con los brazos cruzados y una sonrisa radiante que provoca una aceleración a mi, cada vez más delicado y loco, corazón que se descoloca al ver a este chico.

- No te beso porque eso solo pasa en tus sueños- Le digo haciéndome la dura y un poco dolida y enfadada por su repentino comportamiento y porque se presente de esta forma sin haberme llamado en ningún momento excusándose por lo de anoche.
- Pues será que ayer tuve el mejor sueño de mi vida.- Me suelta guiñándome un ojo.
- Pues sigue soñando.- Le digo y fijo mi mirada en mi ordenador fingiendo estar ocupada trabajando.
- Me lo parece solo a mí o ¿Estás enfadada?- Vuelve a hablarme.

Yo no le respondo pero oigo a Clara que sí lo hace mientras se acerca a nosotros.

- Sí, sí que lo está. ¿Qué le has hecho esta vez, Simon? ¿No tuviste suficiente con los gritos que te echó el otro día?
- La verdad, no sé que le he hecho, pero me gustaría saberlo para intentar arreglarlo.- Levanto mi mirada y me encuentro con él mirándome suplicante.
- ¿Qué te pasó ayer?- Pregunto mientras la preocupación vuelve a invadirme.

Él suspira y me mira frunciendo el ceño.

- Tenía que resolver unos asuntos con alguien.- Me dice.
- Genial.- Respondo yo seca.
- Lo siento, pero tenía que marcharme, era importante.- Sigue hablando intentando ablandarme.- Lo siento, de verdad. ¿Me perdonas?- Termina diciéndome.
- Claro, perdonado.- Digo irónica. ¡Con la preocupación que cargué ayer me dice una excusa como esta!
- Por favor, hablo en serio. ¡Ni sé lo que he hecho, pero quiero arreglarlo!
- Bien, pues ¿Por qué no empiezas a demostrarme que confías en mí para así poder confiar yo en ti?- Le digo mostrando un poco de enfado.
- ¡Confío en ti!- Exclama él.
- Claro que sí.- Vuelvo a ironizar.- Confías en mí yendo a resolver unos "asuntos"- Hago unas comillas imaginarias con mis dedos.- con "alguien". Claro, confías mucho en mí.
- Es algo que no puedo contarte ahora pero puede que más adelante sí.
- Y ¿Por qué no ahora?
- Porque con el tiempo las cosas cambian y quiero estar seguro de lo nuestro y de mis asuntos.- Remarca con fuerza la palabra "mis" al hablar .
- Y ¿Qué es lo nuestro? Porque tal y como te marchaste ayer no me lo dejaste muy claro, la verdad.
- No lo sé, por eso quiero que pase el tiempo para ver qué sucede entre nosotros.

No le contesto, no sé qué responderle, pero antes de que se vaya y sin saber el motivo por el que lo hago le cuento una historia de mi pasado:

- ¿Sabes, Simon? Una vez, cuando era pequeña y aún tenía mi abuela me contó una historia que le acostumbraba a contar a mi madre y que a ella le encantaba. La historia trataba sobre una niña que vivía en un casita en el bosque junto a sus padres y que cada año, por su aniversario, recibía una cajita, sin remitente ni nada. Ni la niña ni los padres sabían de quién podía ser ya que ellos no conocían mucha gente y la poca que conocían vivían tan lejos que era imposible que se lo enviaran ellos. Dentro de cada caja recibía una rosa de color diferente junto a una corta nota en la que cada año le hacía una promesa diferente. La niña se ponía muy feliz porque creía en sus promesas. Así que cuando vio la nota de su decimosexto cumpleaños se emocionó mucho; decía que en su próximo cumpleaños fuera a un valle que estaba al centro del bosque, que allí se encontrarían y prometía casarse con ella. La chica, a lo largo de ese año, día a día, soñó despierta con el encuentro con el príncipe de sus promesas así que cuando llegó el día esperado, salió de casa bien temprano y esperó a su príncipe a lo largo del día. Pero no se presentó y, aún a pesar, ella se quedó allí esperando su llegada, pero nunca llegó y ella murió.- Termino de contar la historia un poco triste.- Nunca entendí porque a mi madre le gustaba tanto esta historia que a mi me hizo llorar de pena.
- Laura...- Habla con un tono de voz delicado.- ¿Por qué me cuentas todo esto?
- Que ¿Por qué?- Digo con un hilo de voz.- Tan solo no quiero tener que esperar y esperar como la niña de la historia y confiar tanto en tus promesas, ni en lo que me dices, no quiero ver qué pasa entre nosotros con el tiempo y esperar a que algún día te dignes a confiar en mí, porque te aseguro que no me voy a quedar esperándote. No quiero que se rompan mis esperanzas ni mis sueños por tu culpa.- Le acabo diciendo con los ojos escociéndome como nunca.
- Lo siento de verdad, Laura, yo tampoco quiero que tus sueños se rompan.
- Y, entonces, ¿Por qué no confías en mí? O ¿Por qué ayer ni me llamaste para decirme que todo está bien y no tenía que preocuparme?- Salto a la defensiva.
- No es que no confíe en ti, solo que no confío lo suficiente. Laura, yo también tengo un pasado y no puedo separarme de él, tengo que afrontarlo pero eso hace que me cueste confiar en las otras personas.-  Dice verdaderamente arrepentido.- En cuanto a lo de no llamarte fue porque terminé tarde y pensé que si te llamaba te despertaría y no quería hacerlo.

Siento que todos mis motivos de enfado se desvanecen al ver sus ojos más suplicantes que nunca antes. Me levanto de la silla y me inclino para poder abrazarle con el mostrador entre nosotros.

- Lo siento- Le digo esta vez yo.

Él, como respuesta me aprieta más entre sus brazos. Cuando nos separamos veo que él ya está sonriendo.

- Nunca antes una chica me lo había puesto tan difícil como tú.- Dice haciéndome sonreír a mi también.
- Imbécil.- Dijo amistosamente.
- Preciosa.- Me responde como anoche lo que me hace sonrojar.- Cuando termines de trabajar te esperaré en la puerta del hotel para ir a cenar juntos, ¿Vale?
- ¿Y si no quiero?- Pregunto para molestarle.
- No me importa. No te he dado la opción de escoger, más bien te he afirmado que iremos a cenar juntos y no se admiten protestas.- Termina diciendo.

Antes de irse se me acerca y me da un ligero y tímido beso en los labios. Entonces se aleja caminando hacia el ascensor para subir a su habitación, dejándome a mí más acalorada y confusa que nunca.



CONTINUARÁ...

¡Valorad lecotres míos! <3

Me hacen gracia los guiris 7

¡Holiis lectorees!
Sé que os dije que os subiría la maratón este fin de semana pasado, pero no sé qué hago con mi tiempo que se me va de las manos (Por cierto esto me recuerda que si queréis leer un pequeño relato que escribí lo encontraréis clicando aquí -------> Tic. Tac. )
Vale, también quiero pediros un favor, hace tiempo escribí un relato/reflexiones mías y me gustaría que lo leyerais (Por favor, esto solo os lo pido como a favor, no como obligación, así que si no queréis leerlo no pasa nada) y me dijerais si os ha gustado. Si lo queréis leer es aquí -------> "Querido Pasado".
¡Otra cosa! A partir de hoy, al final de cada entrada podréis valorar cuánto os ha gustado :) Por favor, esto si os lo pido, para saber cómo debo seguir haciéndolo necesito vuestra valoración. Graaciaaaas ^_^
Y, ahora, sin más demora (¡Mira rima! hahaha ocno) aquí tenéis la maratón. Espero que os encantee jejeje (Haced vuestra valoración abajo) ¡POR CIERTO! ¡¡TENÉIS UN LINK DEBAJO DEL CAPÍTULO 7 PARA PODER SEGUIR LEYENDO EN EL CAPÍTULO 8!! Que hoy hay maratón de 2 capítuloooos ^_^
Besitoooos, se os quiere mucho, mucho, mucho.

CAPÍTULO 7


- Ahora, por fin, eres toda mía, ¿verdad?- Me esté mirando fijamente, lo que, después de sus últimas palabras, aún me intimida más.

No soy capaz de darle una respuesta, porque, ¿Qué respuesta sería la correcta con lo que me ha dicho?

Se me acerca a paso tranquilo y, a la vez, intimidatorio mientras yo, en un intento de coger más fuerza e mi misma, me agarro al borde de la mesa. Él sonríe y provoca que mi corazón aún se estruje más de lo que ya estaba y que me lata más rápido y fuerte. Creo que es imposible que con la distancia a la que ya ha llegado Simon no escucho mis propios latidos.

Con un par de zancadas más llega a estar frente mío, casi, solo casi, en la misma posición que habíamos quedado instantes antes en la cocina.

- Mmmh...- Murmura cuando pone una mano en mi cintura y su boca junto a mi oreja, haciéndome sentir su respiración que provoca olas de escalofríos de deseo en mi.- Seguro que eres deliciosa...- Estas palabras hacen que apoye mis manos en su pecho.
- Simon, yo no...
- Sí, como decía... Mmmmh... Deliciosa.- Me corta diciendo estas palabras y dejándome a mí sin entender nada.
- ¿Qué...?- Lo empujo un poco con las manos que tenía apoyadas en él y me separo para verle.

No me lo puedo creer... ¡Ha estado jugando conmigo! Veo que se está comiendo un trozo de pizza.

- ¿No quieres probar un poco, Laura?- Me observa divertido.- Por cierto...¿He dicho ya que la pizza está deliciosa?
- ¡Eres...-Murmuro incrédula.
- ¿Qué pasa? ¿No quieres cenar ahora?- Habla haciéndose el inocente.
- ¿Sabes? Tú aún no me conoces bien y no sabes de lo que soy capaz, así que no juegues conmigo.- Digo amenazante pero no es tan solo una amenaza en vano, no, es una advertencia porque esta se la devolveré.
- ¿Debo tener miedo?- Eleva una ceja curioso.
- Como creas.- Le dejo con la duda y me siento en la mesa para empezar a comer la pizza.


**********
Al poco rato terminamos de cenar. Yo me levanto de la mesa y recojo mi plato y las cajas de las pizzas mientras le voy hablando.

- Simon,  ¿Quieres alguna cosa de postre?- Le pregunto.- Tengo un poco de helado de chocolate, yogures, fruta...- Voy ofreciéndole al mismo tiempo que yo cojo una manzana y vuelvo al comedor.- Así que, ¿Qué dices?

Él me mira fijamente y se le escapa una pequeña sonrisa.

- ¿Una manzana?- Pregunta.

Yo miro la manzana que he cogido extrañada.

- Sí, es mi postre, ¿Quieres una?- Vuelvo a ofrecerle.

Me vuelve a echar una mirada extraña.

- ¿El fruto prohibido? ¿Estás intentando tentarme?- Habla picarón.
- ¿Qué?- Digo confusa, pero caigo en que está haciendo referencia la historia de Adán y Eva.- Vale, primero que todo, que sepas que en la Biblia nunca, óyeme, nunca se hace referencia al fruto prohibido, en ningún momento se dice qué fruto es.
- ¿Ah, no?- Pregunta cuando se levanta de la silla y se me acerca un poco.

Sin demostrarle cuánto me afecta su cercanía le contesto y mientras hablo voy hacia la mesa recogiendo lo que falta y dejando allí mi manzana.

- No, realmente fue culpa de las personas y los pintores que en sus cuadros mostraron la fruta prohibida como una manzana pero nunca se dijo cuál era.- Hablo mostrando suficiencia con mis conocimientos.- Así que ¿Con qué esperabas que te tentara?- Digo con el mismo tono picarón que él.

El ríe y mira hacia un lado, mostrando, tan solo por un segundo, timidez, pero luego me vuelve a mirar con seguridad.

- Si te digo que tengo la mente un poco sucia, ¿Entenderás a lo que me refiero?- Me mira achinando los ojos.
- Mmmm... Me lo pones difícil...- Me hago la tonta.- La verdad es que me cuesta entender a lo que te referías.- Digo divertida cuando me vuelvo a sentar en la silla para comerme la manzana.
- Así que te cuesta, eh...- Murmura bajito Simon mientras vuelve a acercarse a mí poniéndose justo detrás de mí, poniendo las manos en mis hombros haciendo movimientos relajantes y agachándose para tener su cara justo al lado de la mía.- Y si hago esto ¿Te ayudo a saber a lo que me refería?
- Puede... Pero no lo tengo claro del todo...- Sigo divirtiéndome con esto pero no tanto como antes, me estoy poniendo cada vez más nerviosa.
- ¿Y con esto?...- Pregunta suavemente mientras roza su cara con mi mejilla y luego noto como aspira mi aroma.

Yo me quedo muda, esta vez no creo ser capaz de seguir con este supuesto juego.

- ¿O mejor así?-Baja sus manos de mis hombros y va bajándolos acariciándome los brazos hasta las manos que entrelacemos nuestros dedos.

A mí con esto se me escapa un suspiro de deseo. Y sin poder evitarlo más giro mi cabeza hacia la derecha dónde me encuentro con sus ojos profundos e hipnotizadores.

- Eh...- Intento decir algo, pero solo me salen balbuceos. Inspiro profundamente y finalmente consigo decir:- Simon es tarde, será mejor que te vayas.- Le suelto.

Una vez he dicho esto me siento mal, ¿Qué es lo que he hecho? ¡Si yo no quiero que se vaya! ¡Quiero que siga así! Que me acaricie, que me mime, que me bese y que me tiente a más.

Veo por su reacción que no le ha sentado nada bien lo que he dicho.

- Yeah, sure. (Sí, claro)- Me contesta mientras se pone recto y deja de tocarme; al momento que lo deja de hacer me siento fría, sola y completamente tonta por lo dicho.

Simon va hacia el sofá, donde había dejado su chaqueta, la coge y me mira.

- Bueno, gracias por la cena.- Dice mientras me levanto y él se dirige hacia la entrada.- Buenas noches, Laura.- Se despide cuando yo le abro la puerta de casa invitándole a marchar.

Me siento tonta, tonta, tonta. ¿Por qué lo echo? Realmente me gustaría que se quedara pero... No, no se puede quedar, definitivamente, no.

- Buenas noches, Simon.- Le digo yo y entonces él da un paso hacia mi y me da un beso en la frente.

Luego echa a caminar y recorre el pasillo para ir hacia las escaleras y bajar.

Yo cierro la puerta y me apoyo en ella. Una parte de mí, la racional, ha hecho que hiciera que este chico marchara, pero mi otra parte, no tan racional, claro está, desea terriblemente que Simon se quedara haciéndonos achuchones toda la noche.

Entonces en un impulso abro la puerta para seguirlo pero no hace falta porque Simon está aquí frente mío.

- ¡Vaya! Pero si aún no había llamado.- Comenta él.
- Simon...- Murmuro.
- Lo siento, es que creo que se me han caído las llaves del coche y venia para...- No le doy tiempo a seguir hablando le cojo por el cuello y me pongo de puntillas para besarle y lo hago. Junto nuestros labios y Simon sin esperarlo y sorprendido lo sigue profundizando más el beso mientras me coge por la cintura y me aprieta más contra su cuerpo. Sus labios se mueven con seguridad y se muestran suaves a mi tacto. Él me muerde el labio inferior y yo sonrío haciendo que nuestros labios se separen.

- ¿Y esto?-Pregunta Simon.
- Supongo que he seguido el ejemplo de Eva y he caído en la tentación de la fruta prohibida.- Sigo sonriendo feliz.
- Así que yo soy tu fruta prohibida.- Concluye él.
- Sí, pero una fruta prohibida deliciosa.- Se me escapan estas palabras de mis labios.

A Simon se le escapa una risa y me da un suave y corto beso.

- Y ¿Ahora qué?- Vuelve a preguntarme él.
- Ahora no quiero que te marches.- Le contesto.
- Primero quieres que me vaya y ahora que me quede. Vas a volverme loco.- Habla él con una sonrisa en sus labios.
- Eso es lo que quiero, volverte loco.- Le acabo diciendo.

¡Dios! ¡Qué cosas estoy diciendo! Nunca había sido tan atrevida con nadie.

Simon, sin poder contestarme de otra forma vuelve a unir nuestros labios y mientras nuestro beso hace que se encienda fuego dentro de mi, él con el pie cierra la puerta de entrada y empieza a caminar haciendo que yo me agarre aún más fuerte a su cuello mientras camino de espaldas. Él nos acaba trayendo al sofá donde, sin separarnos el uno del otro nos tumbamos con él encima mío, que hace que me hierva aún más la sangre. Si se puede aún más, profundizamos más el beso explorando cada rincón de la boca del otro. Su contacto, su suavidad, su calor me hace sentir segura. Con una mano hace todo un recorrido desde mi cadera y va subiendo arriba llegando hasta mi hombro y allí vuelve a bajar por mi brazo.
Entonces sus labios se separan de los míos dejándome todo un rastro de besos que pasan desde mi boca, por la mejilla, el cuello, hasta el hombro, donde allí hace que toda yo me excite y tiemble de deseo.



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sábado, 8 de junio de 2013

Me hacen gracia los guiris 6

Holaa :)
A ver, para empezar me gustaría disculparme por la tardanza. Es solo que he ido atareada y esta última semana pensaba subiros el capítulo pero he estado enferma con fiebre y luego me han venido todos los exámenes finales de golpe así que hasta hoy no he podido ponerme en el ordenador para colgároslo. Así que gracias por la paciencia y lo siento, prometo subiros maratón el fin de semana que viene como recompensa. Os lo subiría este, pero durante esta semana aún me quedan exámenes y debo estudiar. Deseadme suerte con los finales y también suerte para los que también los estáis haciendo, sé la tortura que es.
Gracias por seguir aquí. :3
¡Un besiin! <3

CAPÍTULO 6


Las piernas me tiemblan con cada paso que doy, ¿Qué voy a hacer si Ricardo me despide? No. No puedo pensar en esto, solo ha sido un error que he cometido por culpa de Simon y no voy a dejar que me influya nunca más.

Doy unos suaves golpecitos en la puerta que está en frente de mí y espero. Desde dentro oigo la indicación:

- Adelante.

Me armo de valor, cojo aire llenando mis pulmones y abro la puerta.

- Laura- Me saluda cordialmente.- Venga, siéntate.- Pide.

Ricardo siempre ha sido muy comprensivo conmigo, realmente fue gracias a una pequeña casualidad que lo conocí y entonces, como sabía que yo iba escasa con el dinero me ayudó a conseguir trabajo aquí, en el Reach Break.

- ¿Puedes contarme qué es lo que ha pasado allí fuera, por favor?
- Lo siento Ricardo. Yo no quería provocar tanto alboroto, Simon llegó y yo estaba enfadada y...
- Espera, ¿quién es Simon?- Pregunta curioso él.
- Es uno de los chicos que está de Erasmus en la misma universidad que yo y que se hospeda aquí pero...
- Así que es un cliente.- Concluye.
- Sí, pero...
- Laura.- Me corta.- Las normas que tenemos aquí son bien claras y sencillas y una de ellas es que antes de nada va el cliente y que el cliente siempre...
- Sí, ¡Lo sé! "El cliente siempre tiente la razón". Pero esta vez no estaba hablando con Simon respecto a nada del hotel. Era una cosa personal y...
- Pues si se trataba de algo personal deberías haberlo hecho fuera del horario de trabajo.- Acaba diciéndome con tono duro.

Yo, sin poder decir nada, bajo la cabeza sintiéndome arrepentida. En aquel instante no pensé en mi trabajo, tan solo estaba enfadadísima con Simon por decidir por mí y quería desahogarme.

- Laura, sé que eres una buena chica, créeme, si no, no te hubiera ayudado a conseguir el trabajo, así que por esta vez...- echa un suspiro.- te salvas, pero que no se repita. ¿Entendido?

Mis ojos se iluminan de ilusión de tan solo escucharlo.

- ¡Sí! ¡Claro! Gracias, de verdad, yo... Me comportaré la próxima vez.

Me levanto de la silla y me dirijo a la salida, no sin antes volver a agradecerle la compasión que ha tenido conmigo.

**********

Ya ha acabado mi turno de trabajo y no he vuelto a ver a Simon para nada, al menos esta vez he tenido un poco de suerte.

- ¿Ya te vas Laura?- Me pregunta Pablo.
- Sí, ¿por qué?- Le pregunto yo extrañada por la pregunta de él delante de la evidente respuesta.
- No, pensaba que hoy querrías venirte otra vez con nosotros al bar, pero no pasa nada.- Se empieza a ir con cara triste.
- ¡Pablo!- Después de haberle llamado ya me arrepiento de la oferta que le voy a hacer.- Si salís mañana, como es sábado ya vendré.
- ¡¿De verdad?!- Dice con evidente emoción.

Le asiento con la cabeza mientras le sonrío.

- ¡Genial! Ya se lo diré a Clara.- Esta vez sí que está emocionado y yo, sin evitarlo, ruedo los ojos.
- ¡Adiós Pablo!- Le digo sin obtener respuesta alguna por parte de él debido a su presente felicidad.

La verdad, un poco de felicidad de Pablo también se me ha pegado porque cuando salgo del hotel llevo una sonrisa implantada en mi cara difícil de cambiar. Pero mis pensamientos alegres se desvanecen de golpe.

- Laura, te estaba esperando.- Me dice Simon.
- Como si me fuera a importar.- Murmuro enrabiada.
- Por favor, solo escúchame.- Suplica.- Te prometo que no te arrepentirás de escucharme.- Va diciéndome mientras voy siguiendo caminando.
- Vale, habla. Tienes de tiempo hasta llegar a mi casa.- Me resigno a escucharlo.- Pero que sepas que voy a seguir enfadada. ¡Me acabas de conocer y te entrometes en mi vida! ¿¡Pero quién te crees!?
- Tan solo quería ayudarte, Laura.
- Pues como comprenderás no lo has conseguido.
- ¿Puedo contarte mis razones?- Me pide con un poco de temor en mi reacción.
- ¡Sí! ¡Claro que sí! Pero lo que no te aseguro que haga es creerte.
- Pero intentaré que lo hagas.- Dice sorprendiéndome.

Nos quedamos un rato en silencio y a mí me pone tensa, así que decido romperlo yo.

- Queda medio camino hasta mi casa, se te acaba el tiempo, si quieres estarte todo el resto del trayecto callado, por mi mejor, adelante.

Noto como suelta un suspiro y empieza a contarme:

- Cuando salí de tú casa, él estaba allí y... Habló conmigo. Me pidió que hablara contigo y te convenciera sobre que él había cambiado y que no te volvería a abandonar. ¡Sé que te acabo de conocer! Pero... Cuando tú me contaste la versión de la historia parecías tan... indefensa, dolida y... arrepentida que...
- ¡Ha! ¿Arrepentida? ¿Yo? ¿De qué?- Protesto. ¿Con qué derecho me habla así como si me conociera a la perfección?
- Yo no he dicho que supiera el motivo de tus emociones, tan solo digo que es así como te vi ayer.- Hace una pausa.- Laura, tu hermano me dijo que solo te pidiera que le dieras una oportunidad para demostrarte que no te volvería a defraudar y... Todo el mundo merece segundas oportunidades.
- Estoy de acuerdo con eso, pero la de Sergio no es ni la segunda, ni la tercera oportunidad que le doy, ya van demasiadas y... No puedo, no aguanto más esto.- Siento como mi mundo se va derrumbando, pensarlo es una cosa, pero admitir en voz alta que no puedo aguantar sufrir todo esto... me mata.
- Pues no lo hagas. Pensaba que hacía lo mejor para ti, pero si no ha sido así, lo siento.- Suena sincero.- ¿Algún día me perdonarás?

Le miro un poco arrepentida por mi reacción ante él, solo quería ayudarme y... se había equivocado, no se lo podía estar reprochando siempre.

- Supongo que será el día que te pida, esta vez, sinceramente, que no te alejes de mi lado.- Le digo en tono de broma para romper la situación tan tensa que había entre nosotros unos segundo atrás.- Siento haber reaccionado de esta manera. Todo en relación a Sergio yo... Solo te pido que no hagas nada en cuanto a eso y no le cuentes a nadie que es mi hermano, por favor.- le suplico esta vez yo.
- Hecho- Responde sonriente.

En pocos minutos llegamos a mi casa y mientras yo abro la puerta del portal, sin poder resistir la tentación que tengo, sin saber el motivo, le pregunto:

- ¿Quieres entrar?- Me sonrojo en tan solo decírselo.
- ¿Estás segura?- Pregunta él frunciendo el ceño.
- No, supongo que me arrepentiré de habértelo ofrecido, pero si quieres...
- De acuerdo.- Me corta él mientras me ofrece una sonrisa.

Subimos las escaleras en silencio y al entrar y cerrar la puerta noto como la sangre sube a mis mejillas y arden. ¿Por qué me sentiré tan nerviosa?

La verdad es que sí, desde la primera vez que le vi me llamó la atención. ¡Si hasta me fijé en él que en las pintas de Tom! Pero su actitud egocéntrica y de creído hacían que me provocara y me cabreara, aunque ahora que está más o menos todo arreglado creo que puedo permitirme sentirme atraída hacia él.

- ¿Te pasa algo?- Me llama la atención Simon.
- ¡No! ¡No!- Salto enseguida.- Estaba pensando en que no tengo nada para cenar,- intento disimular-¿quieres que llame para que nos traigan la comida?
- ¿Me estás diciendo que me quede a cenar?
- Eh... Bueno... Ya es tarde y... ¿¡Qué importa!?- digo sin sentido alguno- ¿Te vas a quedar a cenar o no?
- Bueeeeeno... Si me lo pides así, me quedaré.- Contesta divertido.
- Imbécil.- Le suelto.
- Preciosa.- Abro lo ojos completamente sorprendida, en mis oídos solo se oye el latido de mi corazón al mismo ritmo que resuena la palabra "preciosa" en mi cabeza.
- A... a... ¿A qué viene eso?- Digo con un ligero tartamudeo.
- ¿A qué viene lo de imbécil?- Frunzo el ceño por su respuesta.
- ¿Acaso no lo eres?- Contesto, esta vez yo, en tono infantil.
- Y ¿Acaso no eres tú preciosa?
- ¡Deja de decir eso!- Protesto.- Voy a llamar al Telepizza.
- Así que solo me invitas a una pizza...¡Qué poco romántico!- Sigue hablando con un tono juguetón, quiere picarme.
- ¿Quién ha dicho que esto fuera una cita o algo por el estilo? Además, tampoco he dicho que fuera invitarte...
- Mmmh... ¡Cierto!- Se sienta en el sofá junto a Ren, esta vez sin reaccionar delante de su presencia.- Supongo que me he hecho demasiadas ilusiones.- Chasquea con la lengua.
- ¡Vaaale! Ya te invitaré yo...- Digo quitándole importancia.
- De acuerdo, aunque no me refería a eso.- Yo no le entiendo así que mientras marco el número del Telepizza le hago una mirada confusa.- Preferiría invitarte yo y que fuera una cita.

Yo me quedo sin habla pero, por suerte y salvándome de esta situación, al otro lado de la línea me contestan y me preguntan qué es lo que quiero pedir así que le digo dos pizzas al azar y cuelgo.

- En media hora me han dicho que nos las traerán, ¿Quieres tomar algo mientras?- Le ofrezco intentando no pensar en sus últimas palabras.
- No, estoy bien, gracias.

En ese momento también me responde mi gata con un dulce maullido, yo sonrío a la vez que veo que Simon también lo hace.

- Pero creo que alguien sí que quiere algo- comenta él enseguida.
- Sí, voy a preparárselo, mientras si quieres puedes encender la tele o... lo que quieras.

Salgo del comedor y voy a la cocina con mi gata pisándome los talones impacienta pidiéndome de comer. Yo le preparo una pequeña lata de mousse en un plato y se lo dejo al suelo. Inmediatamente ella ataca la comida.

- ¿Ya está satisfecha la gata?- Pregunta Simon cuando vuelvo al comedor y me siento junto a él.
- Eso parecía, ¿Qué estás mirando?
- Nada en concreto, no hay nada de bueno para ver en la tele.- Comenta él distraídamente.
- Mmmmh... Entonces, ¿Te parece bien si preparamos la mesa?
- Perfecto, así hacemos tiempo hasta que nos traigan las pizzas.

Me levanto y le doy un mantel para que lo ponga encima de la mesa mientras yo me dirijo a la cocina para coger los vasos y los cubiertos, pero antes de poder girarme para volver al comedor noto las manos cálidas de Simon apoyadas en mi cintura. Sin poder evitar la terrible atracción que siento yo y para no perder la compostura dejo los vasos y los cubiertos, que tenía en las manos, en la encimera e intento calmar mis latidos y mi respiración acelerada.
No quiero girarme y sentir aún más su cercanía, pero sin resistirlo inclino un poco mi cuerpo hacia el suyo, que está en mis espaldas.

- ¿Me dirás por qué has querido invitarme a tu casa?- siento su aliento susurrándome muy cerca de mi oreja, tanto, que parece que en realidad su voz esté dentro de mi cabeza.
- Supongo que es porque no quería que te fueras de mi lado...- Digo intentando mantener una actitud irónica para quitarle un poco de importancia a la situación.
- Mmmm...- Hace una especie de gruñido que me atrae aún más hacia él.- Mentirosa.- Noto un poco de sorna en su voz pero no tengo tiempo a rechistar por lo que me ha dicho. Con sus manos que tenía apoyadas en mi cintura hace que me dé la vuelta y quedemos frente con frente.
- ¿Qué quieres?- Pregunto sintiéndome indefensa delante de su intensa mirada.
- ¿Qué quieres tu?- Me devuelve la pregunta al mismo tiempo que una de sus manos sube por mi espalda.

Cierro los ojos un instante en un intento de recuperar mi sentido común pero antes de que pueda volver a abrirlos noto como Simon se ha acercado aún más a mí y nuestros labios se rozan. Sé, por cómo es él, que quiere que me tire yo en sus brazos e inicie el beso que tanto él como yo deseamos en este momento pero por mi orgullo intento contenerme.
Siento que él también tiene la misma atracción hacia mí y que tampoco puede resistirse mucho. Simon mueve en un poco su cabeza haciendo que nuestras narices se acaricien la una a la otra y haciendo que ese pequeño roce entre nuestros labios que había antes, aumente.
Pero justo cuando mi contención no aguantaba más suena el timbre de casa y consigue que me pueda liberar de ese momento...

- Must be kidding, right? (Tiene que ser broma, ¿no?)- Murmura él en tono fastidiado.

Yo, sin responderle, me separo de él y voy a abrir la puerta un poco agitada y acalorada.

- Hola- Dice el repartidor con dos cajas en las manos- eran una margarita y otra de atún, ¿verdad?
- Correcto- Le contesto intentando disimular mi estado mientras le ofrezco una sonrisa.
- Pues van a ser... quince con sesenta.
- Un segundo.- Le pido mientras voy rápida al comedor dónde Simon ha vuelto, pero sin mirarlo por miedo a no poder resistir mi tentación cojo el bolso que había dejado y dentro busco el monedero y vuelvo a la puerta. Saco dos billetes y una moneda de dos euros.- Toma, gracias.- Le digo mientras intercambiamos el dinero por las pizzas.- quédate el cambio.

Y en ese instante cierro la puerta,quedando, otra vez, solos Simon y yo.

Voy hacia la mesa del comedor y dejo allí las pizzas. Entonces, desvío mi mirada hacia Simon, me sonríe picarón y dice:

- Ahora, por fin, eres toda mía, ¿verdad?


CONTINUARÁ ^_^